lunes, 22 de mayo de 2017

El cazador cazado (La Central de Puretas II)



Tal y como os conté en el post anterior, el sábado fuimos a La Central de Puretas. Entramos con la esperanza de dejarnos las caderas y el peroné en la pista, así que, nos fuimos directas para allí.

Cuando ya llevaba medio recuento de mis parroquianos favoritos, un chico se acercó a mí:

-Perdona, tu sueles venir mucho por aquí, ¿verdad? Me suenas mucho.

Y así, es como me convertí en parte de la lista de habituales de ese chico.

Los más romanticoides pensaréis que, quizás a raíz de este hecho, nació una bonita historia de amor entre dos tontos que tienen en común la afición de recontar y clasificar al personal. Pues siento cominicaros que no fue así. Que en cuánto vi que ese chico no me podía gustar de ninguna de las formas, pues pobrecico mio muy agraciado no era, le contesté:

-Ah, pues no, no. Es la primera vez que venimos.

En estos casos lo mejor es mentir, sonreír y retirarse a tiempo.

Pero no pude evitar pensar que quizás lo de hacer censos de nuestros reductos sociales es más normal de lo que pensaba.

martes, 16 de mayo de 2017

La central de puretas



Hace poco, estuve con mi amiga P, en la Central de Puretas que así es como llamaremos a una reconocida discoteca de Barcelona situada en el upper Diagonal. Míticas noches hemos pasado en ese lugar moviendo el cu-cu con mi amiga.  

La media de edad de la Central de Puretas es altita, o eso dicen los desaprensivos, porque altita lo considero yo más bien de los parroquianos de la Sala Tango, muy conocida también entre los jubiletas de la city. Pero aquí, va gente normal, que empezó a ir sobre los veinticinco treinta y, ahora, si que la madurez les va acechando.

Y la clave de este post está en que empezó a ir y todavía siguen allí, que pronto va parecer aquello, en lugar de un mercado de carne de dudosa fecha de caducidad, a un cementerio de elefantes. 

Yo que soy como soy, los tengo a todos clasificados. Sin ningún orden en especial, ni por peso, ni por altura, tanto me da que tanto me hace, que cada vez que voy paso lista y solo me falta que alcéis la mano para iros tachando uno a uno.

Ya, que sí, que no es normal hacer esto pero... ¡jolines si es que somos los mismos desde hace más de una década, que me juego lo que queráis que, el sábado cuando vaya, hago recuento y ahí que están todos!

Hay que decir que han habido grandes bajas como el Profe de matemáticas, un señor que debería sufrir de insomnio y venia a echar la noche mirando mozas sin muchas perspectivas, ya que el buen señor, tal cual indica su mote, tenía un aspecto más bien de rata de biblioteca y no pegaba ni con cola en medio de la pista.

Una vez, S nos maldijo a todos y lanzando su amenaza, en un susurro al oído, me dijo que todos volvemos ... pero qué sería de la Central de Puretas sin su Legionario, S de la M, el Cuñado, el vampiro, los gemelos que no son gemelos, de los que ahora no me acuerdo... y, si, de mi querido... bueno ya sabéis a quien me refiero y sino... ¡pues compráis mi libro y ya si eso os enteráis! 








** Esta entrada ha sido escrita con fines publicitarios, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

domingo, 7 de mayo de 2017

Los colorines me confunden

Bueno, pues yo, como cada año, ya he empezado con el drama de planificar las vacaciones. La gente normal, lo decide con su pareja o con sus amigos. Yo como soy "independiente" y voy a parte de los demás, pues cada año me las tengo que apañar para no parecer una marginada social, llevándome mi soledad por el mundo.

Esta vez, se me había antojado ir a Filipinas, probablemente de los últimos reductos salvajes sin masificar en exceso que hay por esos lares. Con un presidente loco pero sin el extremo de querer probar bombas nucleares encima de tu cabeza. Pero, como siempre, mis antojos y mi presupuesto no casan demasiado. ¿Podría? ¡Sí! ¿Debería gastármelo en ir yo sola, otra vez, a ningún sitio? ¿Me tengo que quedar en casa simplemente porque no tengo a nadie que me acompañe? En fin, mis dudas existenciales de siempre.

Lo que sí que hago durante la temporada previa es mirar muchos sitios y reservar alguna cosilla, sin cargo de cancelación, por si me lo repienso. Y aquí viene el problema de los colorines, que aunque lo parezca, no me despisto, eh. Ayer, estuve mirando vuelos y vi uno a Nueva York por 500€, ¡la virgen!, la última semana de julio y a ese precio flipe, recogí mis ojos, los volví a poner en sus cuencas, rezando que hubiera puesto el derecho en la cuenca derecha y el de la izquierda en su izquierda, ya que por el tema de dioptrías varía, y me puse a buscar hoteles en la city. 

Mirar hoteles en una conocida página web de alojamientos, ya es como ir al casino. Lleno de colores, con ofertas y premios extraordinarios. Y vi un 4* en Times Square a muy buen precio y como en esta página son muy amables, te indican si otras personas están viendo esta misma oferta para que te espabiles y no te la quiten. A mí, me parecía raro que estuviera en colorcito verde. Verde de tira para adelante que esto se puede cancelar y al lado, en otro color, la palabra jackpot, que perdonar mi incultura ludópata, me sonó a premio, te ha tocao la lotería. Así que le di y reservé 7 noches en Nueva York. ¡Pam! ¡Sin pensarlo y a lo grande!

El infarto vino cuando me llegó el mail de confirmación y vi que no se podía cancelar. Empecé a hiperventilar con las manos en cabeza, mierda, mierda, ¡qué hecho! Ya me veía rellenando el ESTA cagando leches y suplicándole a Señor Trump que aunque soy medio retrasada con las reservas soy muy bonica y que me dejara entrar en el país. Intenté calmarme y antes de empezar a sumar tasas en unos vuelos que no quería, llamé al teléfono de atención al cliente de la página de reservas. Un chico muy amable, tirando a bastante condescendiente, me intentó tranquilizar con un "Ay..., jovencita..., vamos a ver si llamando al hotel y se lo pedimos, nos aceptan cancelar la reserva sin cargo". Mientras, me quedé a la espera imaginándome la escena al otro lado del teléfono. "Nada, otra cateta, que quiere anular la reserva porque no ha visto que como es un ofertón no se puede cancelar". "Pos sí, la cancelamos, tranqui, ya picará otro". Y en cuando me lo comunicó, yo, a cual pececico que regresa al mar, volví a respirar.

Y es que como dice mi querida amiga y lectora fan M, no tengo la cabeza ande hay que tenerla, que soy de atabalarme fácilmente y la presión me puede. Así que si una persona amable se ofrece para organizarme un viaje para finales de julio principios de agosto, yo le estaría eternamente agradecida.