lunes, 4 de febrero de 2013

Rompiendo mitos

Bueno, señores. Ya hemos llegado a la entrada número 100, parece imposible que me pueda  enrollar tanto, ¿eh? En fin, para tal evento aquí tenéis un post en el que, ya os aviso de antemano, podéis encontrar párrafos realmente espeluznantes...

El vestuario de mujeres, muy en contra de lo mucho que quieran imaginar los hombres, no es un sitio idílico ni agradable a la vista ni al olfato. Normalmente, no son diosas romanas tomándose unos baños, más bien al contrario , y las chichas y tetas colganderas, salvo operaciones puntuales, están al orden del día. 

Algunas aprovechan el espacio común para depilarse y dejar sus pelos desperdigados por ahí. En una ocasión, una señora ya entrada en años, que no en carnes, se puso a podar su bosque dorado con maquinilla en mano a raso pelao. Pero lo que me hizo sangrar el lagrimal no fue eso, que ya era espectacularmente desagradable, sino que una vez despojado el matojo lo que tenía la buena señora... ¡era un enorme big mac entre las piernas! 

Lo peor son las señoras mayores que van a tai-chi y alardean de su flexibilidad a la hora de ponerse las cremas. ¿No pueden sentarse en los banquitos que hay para tal efecto sin tener que mostrar sus nalgas pellejas al viento? Y hablando de cómo untarse las cremas... Si estamos en un vestuario de chicas, donde no hay cámaras ni señores mirones guarretes ¿por qué se restriegan la cremita como si estuvieran en una peli porno? Reconozco, que yo en eso soy poco femenina y no soy mucho de unta-unta, me da más bien grimilla pero es que hay algunas que se recrean en el magreo cosa mala. 

Suerte que, al menos, en mi gimnasio las duchas tienen puertezuelas viseladas porque yo recuerdo en otros gimnasios que más de una que se creía Angelina Jolie en la ducha. A lo mejor, no me enterado pero yo no me veo haciendo morritos mientras me cae el agua en la cabeza. Suerte tengo si no me cae jabón en un ojo y salgo medio tuerta de ahí.

Otra cosa curiosa que tienen los vestuarios de mi gimnasio es la música. En teoría ponen música chill out para que estés bien relajadita mientras te cambias, duchas, magreas, bueno, lo que sea. Pero el chill out que ponen, a veces, es realmente descorazonador. De verdad, en ocasiones la música es tan deprimente... Entonces, te ves todos los defectos del mundo y sólo quieres ir a acurrucarte debajo de una mantita y llorar. ¡Diós no me ama! ¡Por qué me hizo tan rolliza, con culo carpeta y con dos papadas! Por suerte, cuando sales por la puerta y te da el aire en la cara ya pasa todo y vuelves a ser una persona normal. Dudé de comentarlo en la hoja de sugerencias pero finalmente preferí no hacerlo, temí que me tomaran por loca...

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