martes, 6 de septiembre de 2016

In time



Os voy a contar una de mis rarezas más íntimas. Mi día a día rutinario empieza como el de la mayoría de personas de a pie con el bonico sonido del despertador bip-bip, bip-bip. No os voy a engañar, soy un poco marmotilla y el bip-bip suena unas cuantas veces. Exactamente 5 veces cada 4 minutos. ¡Manías que tiene una de buena mañana! Pero todo tiene su lógica, maníatica si, loca también pero sólo a veces. Entre el primer bip-bip y el segundo me desperezo, entre el segundo y el tercero me pienso lo que me voy a poner, entre el tercero y el cuarto me hago la remolona, me estiro, hago la croqueta, me digo cuatro palabras de ánimo y pa arriba. Sin embargo aunque esto ya parezca poco normal, mi peculiaridad reside en que mi despertador está adelantado 20 minutos. Cada vez que viene alguien y se fija en los números que marca se le peta la cabeza. Y me parece muy curioso que además me lo pregunten “¿Sabes que tiene mal la hora del despertador?” ¡No que va! ¡Vivo en una inconsciencia de lapso-tiempo de 20 minutos… ejem, ejem!

No os sabría decir exactamente por qué lo hago. Lo sé, no tiene lógica ninguna pero me consta porque alguien por ahí me lo ha dicho o lo he leído en algún sitio que no soy la única que práctica este método absurdo. Seguro que algún estudio de la Universidad de Wisconsin, que allí son dados hacer muchos estudios, dice algo al respecto. Al principio, empecé adelantando solo 5 minutos, luego 10 y no sé cómo he acabado en los 20 minutos. 

Otro dato curioso de mis husos horarios es el reloj de mi motito. Digo husos porque a él le importa un bledo el horario de invierno que el de verano, él siempre marca el mismo. Y me diréis bueno, al menos marca la hora bien seis meses al año pero no, ni asins. Mi querido anarquista reloj digital va 4 minutos adelantado. Con lo cual cuando va con una hora y 4 minutos por delante me vuelve loca. Lo fácil sería, bueno, pues cámbialo, que de seguro que se ha de poder. Ah, sí claro, siempre tirando por el camino fácil vosotros. El mecánico me dijo que uno de los dos botones que hay en el panel central no lo puedes tocar bajo ningún concepto. Bajo esa amenaza y con mi memoria de pez tengo un 50% de posibilidades de hacer explotar mi motitio y hacerla saltar por los aires, como mínimo, por no tocar el botón adecuado. Una vez, se lo comenté y en ese momento me lo cambió él mismo a la hora en curso, por supuestísimo sin darnos cuenta ninguno de los dos que a la semana siguiente se debía volver a retrasar el reloj. Y es que Destino Cruel siempre está ahí para reírse de una, qué le vamos hacer.

¡La verdad, es que es increíble que pueda ser tan puntual con el galimatías que llevo! Gracias a Dios que tengo mi Casio vintage que quiero con locura y que siempre va in time. ¡Los 20€ mejor amortizados de la historia!

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